sábado, 1 de junio de 2013

Bodegón Los Muchachos


Habiendo la cantidad de sitios que hay por esta isla para comer, ¿para qué perder el tiempo y/o la paciencia esperando hasta una hora por fuera de un restaurante, por muy bueno que sea, para conseguir mesa?. Nosotros, salvo que sea tarde, el hambre apriete, y no haya otro sitio en muchos kilómetros a la redonda, si vemos que está lleno, damos media vuelta y vamos a por otro. Eso sí, no lo perdemos de vista, porque algo tendrá el agua cuando la bendicen. Y si la gente se arremolina por fuera esperando, habrá motivos. Así que, en cuanto podemos, volvemos a pasar a ver si en esa ocasión hay más suerte. Pues en éste Bodegón de hoy, no se ni la de veces que pasamos, y no había manera de entrar siquiera a verlo, ya que no se podía ni pasar. Hasta que el otro día, que íbamos por la zona de camino a otro sitio, ¡milagro!, no había nadie por fuera, aunque estaba lleno una vez más, y por fin pudimos entrar a comprobar por qué se llena siempre.

Hombre, una de las razones de que se llene tan rápido es el tamaño del local. El pequeño comedor alberga sólo tres mesas, mas otras dos junto a la barra. Barra en la que acaba comiendo la mayoría de la gente, porque si no, la espera se haría eterna. Y no digo yo que estuvieran a disgusto comiendo allí, no. Parecía que todo el mundo conocía bien el sitio. Sabían a lo que iban, y estaban de muy buen grado dando cuenta de los platos en la barra, o esperando fuera, en plena carretera, con el vaso de vino y el platito de cacahuetes. Y un detalle que se percibe al entrar, y que favorece el quedarse allí, es el olorcillo a comidita buena: La verdad es que abría el apetito.

Comidita que anuncian en las pizarras distribuidas por el comedor, y que pueden ver en detalle pulsando sobre la foto de la izquierda. Además suelen tener Bacalao encebollado, o pescado salado. A destacar, aunque no lo probé, el Pulpo que vi pasar, tenía una pinta estupenda. Y curioso que ofrecieran callos, un plato difícil de encontrar, y más en un Bodegón. No tuvimos que esperar mucho para conseguir mesa, ya que había una terminando y éramos los siguientes. Por fin íbamos a ver que tal se cocinaba allí.

Y la verdad es que todo lo que probamos se correspondía con los aromas que salían de la cocina. La Fabada estaba muy sabrosa, así como la Ropa Vieja, con esas verduritas que potenciaban el sabor. Como a mi familia no le gustaban (será por el nombre, porque no los han probado nunca), pedí sólo una tapa de Callos para probarlos. Estaban buenos, aunque a mi me gustan más picantes. Y, como eran a la canaria y no a la madrileña, los acompañaban con unas papas arrugadas. Exquisitos los Hígados de conejo fritos, muy tiernos, y muy bueno también el Conejo frito. Rematamos con un quesillo casero, y para beber, la habitual cuarta de vino y cinco refrescos. El servicio fué rápido, se nota que están acostumbrados al jaleo. Y lo mejor, es que salimos bien llenos, por poco más de 25 euros. Con razón se pone como se pone. 

Dirección: C/ San Cristóbal, nº 194. Ravelo
EL SAUZAL.
Coordenadas:
Latitud: 28.4522259 (28º 27' 8.01" N)
Longitud: -16.42623750000007 (16º 25' 34.46" W)

sábado, 25 de mayo de 2013

Bodegón Nuevo Albarote de Santi


Pasé varias veces por delante de lo que yo pensaba que era un Guachinche, por la estética que se ve desde fuera, y del barril-letrero a pie de carretera, pero la verdad es que nunca me dió por entrar. Esta vez, que veníamos "rebotados" de una tasca en La Orotava que encontramos cerrada,  me llamó la atención la palabra "nuevo" pintada en el barril, y entramos a ver que tal estaba. La nueva dirección está comandada, y de ahí el nombre, por Santi, que si no seguí mal el hilo, anteriormente estaba en el Guachinche Los Gemelos en santa Úrsula, y antes aún, en la Tasca Rosi y Santi en La Guancha (sitios por los que pasé y no entré, por cierto).

La casa alberga un par de acogedores comedores en dos estancias diferentes, una  junto a la barra, y la otra, de estilo más guachinchero, con su piso de cemento, techo de uralita y esas paredes sin encalar, aunque revestidas de recuerdos de sobremesas y veladas vividas en ese rincón, en forma de collage fotográfico. Se complementa con una buena terraza, que estará ideal cuando el tiempo, que parece anclado en Febrero, se ajuste al calendario. Desde ahí se goza de unas buenas vistas y de una tranquilidad sólo rota cuando algún "Fittipaldi" (referencia antigua, lo sé. Es que yo también fuí a EGB. El que quiera, que lo cambie por "Fernando Alonso") pasa zumbando por la cercana autopista.

En su carta ofrecen un variado menú de platos donde elegir. Les enumero algunos, además de detallar luego lo que pedimos nosotros: Revueltos varios, Secreto ibérico, Bichillo relleno, Lapas, Pescado salado, Carne fiesta, Setas al ajillo, Carne de cabra, Escaldón o Conejo. Y, para que no les pase como a nosotros, les advierto que los platos son bastante generosos, por lo menos los que pedimos. A duras penas pudimos acabar con todo. Y un plato, por bueno que esté, cuando te lo comes sin ganas, no sabe igual, y eso nos pasó con el último que probamos.

Empezó la cosa con unos platos no muy grandes: un poco de Queso asado con mojos y miel, y un estupendo platito de Tollos. Hacía tiempo que no los comía tan buenos, con esa salsa bien concentrada y sabrosa (en realidad, lo que más me gusta de los tollos), salsa que nos ventilamos con las papas arrugadas. A partir de aquí, ya vino la cuesta arriba, con esas bandejas que al final nos parecieron enormes, y más después de haber sopeteado con papas y pan los tollos: Muy bueno el plato de revuelto de carne, con la carne molida. También rica la Ropa vieja, pese a la poca aportación de los garbanzos de bote (que sean de bote no es relevante. Hay muy buenos garbanzos de bote, pero no era el caso de éstos. Y si me dicen que no eran de bote, si sería preocupante que lo parecieran. Pero repito, estaba muy bueno el plato en su conjunto). Ahí podíamos haber dado por terminada una buena y abundante comida, pero no. Aún faltaba otro tremendo plato de Huevos al estampido, también muy bueno, pero con el que no pudimos del todo. Pedimos un postrecito, más que nada para ponerlo aquí, casero y rico, además de tres cafés, de cafetera casera. Para beber, una cuarta de vino, cuatro refrescos y agua. Muy bien atendidos, pagamos algo más de 43 euros. No está mal para todo lo que comimos, que fué demasiado, y ya digo que sobró un plato, sin el cual hubiera no hubiera pasado de 36 euros. Y mucha suerte al equipo de Santi en esta nueva andadura.

Dirección: C/ la Guina Baja, 2. LA OROTAVA
(Ctra. de Alcampo La Villa a la Montaña)
Teléfono: 627-912 885


Coordenadas
Latitud: 28.393511513991662 (28º 23' 36.64" N)
Longitud: -16.553931210589553 (16º 33' 14.15" W)
 

viernes, 17 de mayo de 2013

El Invernaderito


Los amantes de la Carne de cabra, ésos que recorren la distancia que sea por comerse un buen plato con éste ingrediente (que no es mi caso), tienen aquí un sitio de visita casi inexcusable, si quieren probarla de una forma diferente. Ya digo que a mí no es un plato que me vuelva loco, pero reconozco que, bien preparado, es muy bueno. También es cierto que, si no se le da el toque a ese sabor fuerte de la carne, como he probado en alguna ocasión, puede resultar hasta repugnante. Pero me gustó como la preparan aquí, de forma diferente y muy buena.

No es que esté escondido (de hecho está casi paralelo a la carretera general), pero no está en un sitio muy de paso. Aunque pueden ver la ruta pulsando, como siempre, sobre la imagen de la fachada más arriba, una referencia rápida para los que conozcan la zona: Situándonos en La Iglesia de Tejina, seguimos por la carretera general en dirección a Bajamar, y en la primera curva, frente al conocido Bar la Cuevita, hay un árbol cuya isleta separa la entrada y salida de la calle. Pues entren por ahí, recto hasta que la carretera les obligue a girar a la izquierda. Esa es la calle, y por la mitad se lo encontrarán.

Tiene más aspecto de Guachinche que muchos de los que así se llaman. El salón, con su suelo de cemento pintado divide, por medio de una pared de cañizo, dos zonas de comedor: una pequeña con un par de mesas justo en la entrada, que ocupaban gente de la zona echándose unos vinos (si no recuerdo mal, de su cosecha en La Victoria), cerca de la barra, viendo y comentando la transmisión deportiva que ofrecía  el televisor. Tras esta "pared", otra gran pantalla  de televisión rompe la imagen rústica y guachinchera del acogedor comedor principal.

La nueva dirección del restaurante, que se hizo cargo hace menos de un año de gestionarlo, se ha traído aquí su experiencia de muchos años entre fogones. Y además, han sabido mantener la relevancia que tenía esa preciada carne de cabra, haciéndola protagonista de los dos platos estrella de la casa: bien sea preparada a la brasa, sin ninguna salsa, y en unos trozos realmente grandes y carnosos, o como ingrediente principal de una estupenda Ropa Vieja. Además de eso y de lo que ahora detallaré, recuerdo carne a la brasa, ensalada de aguacate (con muy buena pinta), Pimientos de padrón, Queso fresco, Champiñones empanados o Croquetas de Atún.

Nosotros empezamos con un platito de ensaladilla, muy buena, con ese toque casero. También cayó un poco de Queso asado con mojo, el queso muy tierno y grueso. Muy rica la Ropa Vieja, sabrosa, y con ése sabor característico de la carne de cabra. Y tengo que reconocer que, con lo que me encanta un sopeteo, casi me gustó mas la Carne de cabra asada que la que he probado por ahí con salsa. Como decía antes, trozos muy grandes y carnosos. Los platos vienen bien colmaditos, hasta esas estupendas papas fritas, y nos quedamos realmente llenos, terminando con una fresca tarta casera de limón y dos cafés. Para beber, una cuarta de vino y cinco refrescos. Muy bien comidos, y bien atendidos, nos pareció un buen precio los poco más de 38 euros que pagamos.

Dirección: C/ La Majada, 9. TEJINA
(LA LAGUNA). Teléfono: 922-580 152


Coordenadas:
Latitud: 28.536408 (28º 32' 11.07" N)
Longitud: -16.36154829999998 (16º 21' 41.57" W)
 

sábado, 11 de mayo de 2013

Guachinche La Palmera



Hoy les traigo otro Guachinche más, casi recién abierto. Claro que, si miran las fotos que acompañan a este comentario, me van a decir: ¿pero que guachinche es éste, con ese pedazo de instalaciones?. Pues tienen razón. Ya comenté en el post anterior lo que pensaba del uso que se le está dando últimamente al término. Aunque en este caso, en esencia es más Guachinche que muchos de los que aparecen por este blog: Venden vino de su cosecha (aunque sea embotellado y con denominación de origen), la comida es totalmente casera (hasta el pan rallado de las croquetas, según su cocinera), y muy buena, como pude comprobar después. Y sobre todo, los precios son de auténtico Guachinche. Si además, se envuelve en estas bonitas instalaciones, miel sobre hojuelas. Así que no sé a que esperan para ir. Bueno, esperen a leer el post completo. 

En El Sauzal, subiendo por el Calvario, una vez pasado por el Complejo deportivo hasta el final de la pendiente, y luego girando a la izquierda hacia una calle sin salida, se encuentra la finca donde allá por los setenta el conocido constructor Don Roberto Torres del Castillo dió forma a la Bodega La Palmera, de cuyos caldos se nutre el Guachinche. Y hasta aquí puedo leer, en cuanto a la historia de la Bodega, que si no me iba a quedar esto muy espeso. Si quieren conocerla con más detalle, y el trabajo en el Guachinche se lo permite, el personal gustosamente les hará una visita guiada por las entrañas de la bodega, y les explicará todo, con una pasión y conocimiento como si llevara allí toda la vida.

El caso es que, dado que ahora la producción en la bodega es poca, tuvieron la idea de aprovechar sus bonitas y acogedoras salas para ofrecer allí sus productos. Además del vino, la finca colindante también les suministra el ingrediente principal de una de sus especialidades, y plato fijo de la carta: El Conejo, que preparan frito o en Salmorejo. Lo acompañan con unos cuantos platos que van variando cada semana, de la que de momento creo que sólo abren Sábados y Domingos.

Pasamos por allí un Sábado por la tarde, ya cuando estaban casi cerrando, y entramos a ver que tal. La primera impresión fue, "¡que bonito!", y la segunda, " así serán los precios". Al vernos por allí husmeando, tuvieron la amabilidad, pese al cansancio de la jornada de trabajo, de enseñarnos la Bodega, abrirnos los calderos para que viéramos algunos de los platos que preparaban, e incluso darnos a probar las Garbanzas (ricas, ricas), y un vasito de vino tinto. Y, quizá adivinando nuestros recelos, nos aseguró que "los precios eran de Guachinche". Nos encantó el sitio y la amabilidad que nos mostraron (y, todo hay que decirlo, las garbanzas). Así que quedamos en ir el Domingo a picar algo. 

Allí que nos fuimos, tempranito. Como decía, van variando los platos que ofrecen. Ese día, además del ya comentado Conejo y de lo que pedimos nosotros,  tenían Pastel de carne, Queso blanco, Carne fiesta y Bonito fresco en adobo. También pueden encontrar Tollos, Fabada, Costillas con papas o Ensalada. Para acompañar, su vino La Palmera, tinto,  o un blanco afrutado que merece mención aparte. Nos pareció que no íbamos a poder con una botella, así que  decidimos pedirlo por copas, con un seven up para rebajarlo, como siempre. En cinco minutos llevábamos tres copas cada uno, sin seven up ni nada, y al final nos iba a salir más caro que pedir la botella entera, cosa que finalmente hicimos. Sin ser un entendido ni haber catado demasiados, si les puedo decir que es el mejor blanco que he probado. ¡Cómo bajaba!. Y ese agradable sabor dulce del principio no daba paso al amargor final de otros, que es justo lo que no me gusta del vino, razón por la que le añado seven up. Estaba riquísimo, la botella voló enseguida, y hubiéramos podido con otra, pero a ver cómo salíamos de allí.

Y vamos a lo principal, la comida. Las Garbanzas, ya lo dijimos el día anterior. Como se les terminó la Fabada, la cambiamos por una fresca Ensaladilla, muy buena y casera. Probamos por primera vez unas croquetas de Conejo, aunque también las preparan de atún o verduras. Buen empanado, y buen relleno. El Escaldón estaba muy ligero y sabroso, sabor que potenciamos con los mojos que nos pusieron al principio. Y terminamos, cómo no, con el Conejo en salmorejo. Muy rico, y bastante carnosito. Por ponerle algún pero, para que no se me hinche demasiado la cocinera, hubiera agradecido un buen plato de papas arrugadas para acabar con esa salsa, en lugar de las papas fritas. De postre, un rico trozo de tarta de limón (lo de Lemon Pie en la carta no suena muy guachinchero). Tenían también de galleta con café o con chocolate.  Terminamos con tres cafés de cafetera casera. La atención, tan buena como el día anterior, y el relajado ambiente que se respiraba se prestaba para una buena tarde, como así fué. ¿Y el precio?. Miren la foto de abajo. La ensaladilla, el escaldón y las garbanzas eran medias raciones, pero bien colmadas, y no nos quedó apetito para pedir nada más. Teniendo en cuenta que la botella de vino costó 7 euros, además de tres refrescos, pues qué quieren que les diga del precio. Si además salir henchidos cuatro personas, de buena comida y bebida, en un sitio bonito y agradable, bien atendidos, paga por todo (incluido el vino) poco más de 29 euros, que quieren que les diga. Pues éso, que no sé a qué esperan para ir.
Dirección: Calle La Herrera, 85. EL SAUZAL
Teléfonos: 664-358 768 / 676-546 294


Coordenadas:
Latitud: 28.479171204529653 (28º 28' 45.02" N)
Longitud: -16.429021785705572 (16º 25' 44.48" W)
 

martes, 30 de abril de 2013

Guachinche Los Parrandas II


El buen amigo del blog, Luis Merino, me puso sobre la pista de la apertura de un nuevo Guachinche. En realidad de dos, ya que el primero de Los Parrandas tampoco lo conocía. La relación de platos que me enumeró abría el apetito, pero me llamaron la atención en especial dos: las Potas y una Ropa vieja de potas, que oía por primera vez. Aunque parezca un contrasentido, la ubicación de los dos Guachinches, a poco mas de 5 kilómetros de mi casa, casi los excluye de nuestra ruta dominguera (por cercanos), en la que nos gusta más coger el coche y "rular" un poco por ahí. Pero había que encontrar hueco para probar esa Ropa Vieja. Decidimos hacerle una visita rápida al más nuevo de los dos. Primero por eso, por nuevo, y segundo porque nunca había estado en "La Cueva Caprichosa", restaurante que lleva ahí "toda la vida", con diferentes etapas y propietarios, pero nombrarlo era siempre sinónimo de sitio "fino", y "creativo" (caro, vamos). Ahora, en un viraje de ciento ochenta grados, se ubica el nuevo Guachinche de Los Parrandas.

Dicho sea sin ánimo de desmerecer al Guachinche, viendo las instalaciones, creo que ahora mismo son más adecuadas para un Guachinche que para el restaurante "fashion" que imaginaba a la Cueva Caprichosa. Seguramente tuvo su época, pero el recorrido por el pasillo de la entoldada entrada hasta esa barra-cueva, me pareció un pequeño viaje en el tiempo, hacia los felices 80, del 33 norte, Cintra o del Samantha. Ese pequeño recorrido a oscuras hasta llegar al ambientazo de música y gente bailando. Pero de día, y sin el encanto de los 80 ni de la música ni del ambiente. En mi opinión, para un restaurante de lujo están ya un poquito "demodé". Pero para un Guachinche, perfecto. Buen aparcamiento fuera, y una vez pasada la barra, se baja otro nivel hasta el comedor. Un amplio espacio en esa cueva, con bastantes mesas,  manteles de motivos canarios sustituyendo al fino hilo de antes, olor a buena comida y barullo "guachinchero".

Acababan de inaugurar, y tenían ya un buen número de mesas. Uno iba con la idea fija de probar ésa Ropa Vieja que me había puesto los dientes largos. Lástima. No había. Además de que venían de una larga noche de inauguración, que no les había permitido preparar muchos platos, me da la impresión de que no van a ofertar el mismo tipo de cocina que Los Parrandas 1. Los platos que me dijo (y que no recuerdo bien), no coincidían con los que me comentó el amigo Luis. Aquí parece que le van a dar un enfoque más de carne a la brasa y picoteo Canario.

No teníamos mucha hambre, fuimos sólo por lo de la Ropa Vieja. Pero algo había que probar, que aquello olía bien, y salían platos con muy buena pinta. Así que pedimos, como casi siempre, unas Garbanzas. Estaban muy ricas. La de toques diferentes que se le pueden dar a un mismo plato. Éstas estaban muy sabrosas, con un caldito muy bueno. Y pedimos también un Combinado que sirven, con salchicha blanca, roja y morcilla. Muy buenas y bien hechitas. Y pedimos de postre un buen quesillo con nata. No tengo mucha más información, salvo decir que lo que nosotros probamos estaba muy bueno. Como referencia, en las mesas contiguas no sobraba un cacho de carne ni de nada en los platos. Acompañamos la comida con dos cañas y un refresco, y pagamos unos 15 euros. Pinta bien, puede ser un buen sitio. Mucha suerte al equipo del Guachinche, y que dure.

Dirección: C/ La Brita, 9. Barranco Grande
SANTA CRUZ. Teléfono: 645-085 911


Coordenadas:
Latitud: 28.4391048 (28º 26' 20.78" N)
Longitud: -16.301873900000032 (16º 18' 6.75" W)
 

sábado, 20 de abril de 2013

Guachinche La Rampa



Abrir, y sobre todo, mantener un negocio es tarea complicada (si, llegué yo solo a esa brillante conclusión). Más si se trata de un negocio de hostelería. Abrir un Guachinche en La Corujera, donde hay casi más Guachinches que casas, le añade aún más dificultad. Y hacerlo casi puerta con puerta con el que podría ser el Guachinche más visitado de la zona, toma tintes de hazaña. La imagen era elocuente: cuando llegamos, en uno ya había cola por fuera para comer, y en éste apenas un par de mesas (aunque luego fue llegando alguna más). La competencia es buena, pero ésta dichosa época que nos está tocando atravesar se lo pone aún más difícil a los sitios nuevos, ya que la mayoría de la gente tiende a asegurar el tiro, en lo que a salidas a comer se refiere, y apuesta por lo conocido, antes que aventurarse a invertir los cuartos a ciegas en algo nuevo. Pues oiga, para eso está este blog, para dárselos a conocer un poquito. Aunque en el tema de los cuartos estamos como la mayoría (jodidos, con perdón), no nos importa llevarnos algún chasco de vez en cuando, porque también compensa disfrutar de sitios acogedores y recomendables como éste.

Llevan tres meses bregando por hacerse un hueco junto al Guachinche Emilio y Mar, que, con más de ocho años por allí, son uno de los referentes en La Corujera. El nombre le viene porque, para acceder a él, hay que bajar la  rampa que anteriormente daría acceso al garaje. En la entrada hay un pequeño comedor con un par de mesas, junto a la barra y la cocina. Ese comedor está presidido, como si de la chimenea de un saloncito se tratase, por la parrilla, donde se prepara la carne a la brasa a la vista, carne con una pinta tremenda. Junto a éste, el otro comedor, no muy amplio pero confortable. Comedor guachinchero, sencillo, con sus manteles de hule cubriendo las amplias mesas, y sus sillas de bobina. Unas pequeñas ventanas confieren un poco de luminosidad natural, anulando la sensación de estar en un garaje.

La carta, cortita pero sin que se le pueda objetar nada, o quizá si: que no tenga algo de postre. Supongo que todo se andará. Pero en cuanto a variedad, suficiente para un buen picoteo. Junto a lo que pedimos nosotros, ese día ofrecían Queso asado, Asadura, Carne de cabra, y además de Chuleta o Bistec de cerdo a la brasa, repito que con una pinta estupenda, servían un Pulpo guisado que había que verlo. Aquello era un trozo de Kraken.

Tras dar buena cuenta de un poco de chorizo "de perro", y como casi siempre,  empezamos degustando unas caseras y sabrosas Garbanzas, y unas Croquetas, también muy buenas. Le siguió un platito de Carne fiesta, tierna, un pelín seca, pero con muy buen sabor. Y terminamos con un tremendo bistec de cerdo, que respondía a la pinta que tenía. Estupendo de sabor, hechura y ternura. Habrá que ver como están esas chuletas. Como decía antes, no tienen postre, sólo helados. Mi hijo pidió uno. Para beber, una cuarta de vino y cuatro refrescos. Comimos muy bien, y la cuenta fué de poco más de 28 euros. Sin compararlo con nadie, y puliendo algunos detallitos lógicos de los comienzos, lo recomiendo. Y el hombre se esfuerza en que estén bien atendidos. Así que le deseo suerte, y que la gente le de una oportunidad. Luego él se ganará el que vuelvan (o no).


Dirección: Carretera nueva La Corujera, 129
SANTA ÚRSULA. Teléfonos: 665-888 094 / 608-450 407


Coordenadas:
Latitud: 28.4113147 (28º 24' 40.73" N)
Longitud: -16.498622999999952 (16º 29' 55.04" W)
 

miércoles, 17 de abril de 2013

Taberna Franco


No estaba seguro, para evitar conflictos, de comenzar el post haciendo la gracieta fácil (y mala) con el nombre del local, y decir que con Franco se lleva mejor la crisis, o que el paladar no entiende de ideologías. Que no se me moleste nadie. Dios me libre de frivolizar sobre el tema, pero creo que se puede comentar, con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido. La percepción que tengo de la época del Caudillo es histórica, de lo que he leído y me han contado, no como la de quien si la haya vivido (o sufrido). Cuando murió, yo era un chiquillo preocupado principalmente en salir a la calle a jugar a la pelota. Por eso lo veo como algo ya más que superado (aunque no olvidado), y sin cabida en nuestra sociedad actual.
Para los que si son sensibles al tema, les advierto: No es que sea un santuario, pero se ve que alguien por allí le tiene alguna simpatía al dictador. El amigo que me recomendó este sitio me lo recalcó: “la pega es el nombre, y las fotos de Franco que tiene por el comedor”. A mi, sinceramente, me da igual. Cada uno que tenga sus ideas mientras no se meta con nadie. Y no soy el único al que le da igual, salvo que haya una cantidad brutal e insospechada de fachas en la isla. Además, con tanta gente que había, ni me di cuenta de las fotos. 

La pega que yo le pondría no es ésa, sino otras: El barullo que formamos la gente que llenamos hasta los topes el comedor, y la extrema rapidez con que te sirven todo. Apenas pronunciada la última sílaba del pedido comenzaron a llegar los platos, y en un pispás estaba todo servido. Te sientes como presionado a terminar enseguida. Además tienes gente asomándose al comedor, clavándote la mirada y torciendo el gesto si ven que te demoras mucho en acabar. Bueno, y también es una pega para mi que no abran los Domingos, que es el día que salgo por ahí. Pero para echarse algo rápido entre semana, está bien.

Mi amigo me recomendó especialmente la Ropa Vieja. El primer intento entre semana murió en la barra. Aquello estaba a tope, y con cola para entrar en el comedor. Comedor amplio, del que no les pongo foto porque sólo se vería un bosque de cabezas (además, mal sacadas con el móvil). Parece el típico Bodegón, con una zona de barra en la entrada, y tras un pequeño pasillo, desde donde se aprecia el ajetreo en los fogones, se accede al comedor. No soy nada amigo de esperar mucho para comer, pero no me iba a ir de allí sin probar la Ropa Vieja. Cayó allí mismo, en la barra. Estoy de acuerdo con mi amigo. Está estupenda. 

La segunda vez la espera fue menor. Enseguida nos atendieron (tienen bastante personal), recitándonos una carta sorprendentemente amplia, para todos los gustos. Los camareros volaban desde la cocina a las diferentes mesas del abarrotado comedor, llevando platos con muy buena pinta. Si un sitio se pone de ésa manera día tras día será por algo. Y es que aquí, además de comer barato, se come bien. Esta vez pedimos un plato de Calamares, muy buenos y crujientes. El plato más caro, y fueron 5 euros. También estaban muy ricas las Potas en salsa, con sus papitas arrugadas. Y terminamos con unas sabrosas Costillas con papas. De éste plato pedimos otra media ración para llevar, a que las probara mi hijo, que salía del colegio. 2,50€ la media de costillas.  Nos quedamos a gusto con eso, y para beber pedimos una cerveza y dos refrescos. Todo por unos 21 euros. Un sitio bueno y barato. Y con no mirar las paredes...

Dirección: Camino el Vallado, 63. LA LAGUNA
Teléfono: 922-633 624


Coordenadas:
Latitud: 28.4830124 (28º 28' 58.84" N)
Longitud: -16.32703079999999 (16º 19' 37.31" W)