Mostrando entradas con la etiqueta cuesta de la villa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuesta de la villa. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de marzo de 2010

Donde Mario


Estaba espléndido el día en el Norte éste pasado Domingo. El sol empieza a asomar, y parece que ya hemos dejado atrás tanta lluvia, alertas, tormentas, oscuridades y "ceros energeticos". Por cierto, que menuda armamos aquí por uno, o dos días de apagón; no quiero ni imaginarme lo que sería estar como la gente de Girona, que cuando escribo ésto hay sitios que llevan ya siete dias sin luz, y con temperaturas bastante más bajas que aquí. Parece increíble que puedan pasar éstas cosas en pleno siglo XXI.

Decía que ya se intuye la primavera, y, aunque las mañanas son todavía un poco frescas, hacia el mediodía el día va mejorando, y con un sol radiante en Santa Cruz quedamos para ir a picotear por el Norte. Paramos en Santa Úrsula, en la Cuesta de la Villa. Desde la Carretera General nos llegaban unas preciosas las vistas del Teide todavía manchado de nieve, y del Valle y el Puerto de la Cruz. Aunque conocía desde hace tiempo éste mesón, no había entrado nunca, y la verdad es que es uno de los mejores sitios donde he comido en bastante tiempo.

Es una casa acogedora, con aparcamiento propio al lado. A la entrada nos recibe una pequeña barra con taburetes y un espacio con pequeñas mesas, tipo tasquita para picoteo, y dentro el comedor con mesas más amplias. Tiene una carta muy variada, combinando cocina canaria con platos típicos de mesón castellano. Además tienen algunos platos del día fuera de carta. La atención y el servicio excelente, baste reflejar que, antes de pedir nada, le ponen a uno para ir haciendo boca el pan ,junto con un poco de chorizo palmero, un pudding de pescado con gambas y un chupito de crema de calabaza. Todo un detalle y además está muy bueno.

Pedimos Morcilla caseras, Queso frito con mojo rojo, mojo verde y miel de palma; Garbanzos con bacalao, exquisitos, los garbanzos pequeñitos y tiernos; Calamares fritos, muy bien con el toque justo de harina; Una original y deliciosa ensaladilla de bacalao; Pulpo a la canaria, extraordinario, guisado y macerado en el aceite, vinagre y pimienta, maceración que potencia su sabor, acompañado de papitas guisadas; Boquerones bien frititos; y unos Chipirones en su tinta acompañado de arroz guisado, sabrosísimos, muy bueno el relleno y estupenda la salsa. Nos quedamos con las ganas de probar unas judías con manitas de cerdo y unas albóndigas de ciervo que tenían muy buena pinta, pero no podíamos más. De ése estilo tienen muchos platos más, como ensalada templada, vieiras, Huevos al estampido..., mucho y variado como para volver y no repetir plato. De postre pedimos flan de la casa, mousse de chocolate, Biscuit con chocolate, tarta de turrón, postre de tres leches, delicioso, y café, servido en cafetera doméstica, de las de toda la vida.

De beber, un vino de cosecha propia, dicen que muy bueno, aunque yo de vinos no entiendo, cuando lo bebo cometo el pecado de mezclarlo con Seven Up, y con unos cuantos refrescos nos salió por unos 20€ por cabeza, precio razonable para el sitio y todo lo comido y bebido. Un sitio muy recomendable al que volveremos.
Dirección: Ctra. Provincial Cuesta de La Villa nº 199. Santa Úrsula
Teléfono: 922-304 585







domingo, 13 de diciembre de 2009

El Tinglado

Hace años, cuando por cuestiones de trabajo pasaba por ésta zona, había en éste sitio una casa de comidas, no recuerdo el nombre, donde me mandaba unos potajes y unos bistecs con papas que le dejaban a uno el cuerpo arreglado para seguir. Pasando el otro día por allí vi que el local estaba cerrado, pero la pequeña verja que daba al jardín estaba abierta y vislumbré unas mesas y una pizarra con los platos del día. Me fijé en el pequeño letrero con el nuevo nombre y, como me picó la curiosidad, paramos y entramos.

Al entrar nos encontramos con un sitio inclasificable, que hacía honor a su nombre: En lo que parecía una barbacoa en el jardín, de ésas que salen en las películas americanas, pero en pequeño, han puesto unas cuantas mesas y unas sombrillas en la pequeña terraza con jardín anexa a la casa, y al fondo una especie de chiringuito-cocina con todo a la vista, donde destacaba el cocinero, afanándose a la vista de todos en la preparación de los platos, cocinero que iba impecablemente uniformado, con gorro "toque blanche" incluido, como en los mejores restaurantes. Por otra parte, en una pequeña estancia ya en el interior de la casa, habilitaron unas cuantas mesas al más puro estilo guachinche. Así, todo mezclado.

Nada más lejos de mi intención que lo contado en el párrafo anterior se interprete como una crítica negativa, que no lo es, sólo es un reflejo de los contrastes que percibí al entrar, y la imagen, más bien curiosa, del sitio. En su conjunto parecía un sitio diferente, agradable y tranquilo, y con el día tan bueno que hacía, apetecía sentarse al aire libre a tomar algo, cosa que no pudimos hacer porque estaba todo ocupado. Nos sentamos dentro.

Y estaba todo ocupado porque allí se come realmente bien. El cocinero, sólo en su pequeña cocina, controlaba todo sin dificultad, y sacaba los platos con bastante rapidez, algunos con una presentación acorde con su uniforme. Dentro de la carta de ése día en la pizarra podías pedir desde un queso a la plancha a unos huevos estampados o unas fabes con almejas.

Nosotros pedimos queso asado, garbanzas, carne fiesta, pulpo guisado y unas riquísimas fabes con almejas. Todo estaba muy bueno, el queso decorado con un toque de miel, la carne muy tierna y sabrosa, y el pulpo en su punto, con sus papitas arrugadas. De postre un buen quesillo, y con varios refrescos nos salió por unos 35€. No pedimos café ni tampoco vi cafetera allí, a lo mejor lo hacen con cafetera casera, el camarero andaba liado y no le pregunté.

Vale la pena probarlo. Para llegar: Cogemos la autopista (en mi caso dirección S.C.- Norte) y la dejamos en la salida 31 Cuesta de la Villa - La Orotava. Subimos hasta la carretera provincial y allí giramos a la derecha en dirección La Orotava. A pocos metros vemos en el lado izquierdo de la carretera una casa terrera blanca con puertas verdes y porche del color de las tejas.

Dirección: Ctra. Gral. 179. Cuesta de la Villa (SANTA ÚRSULA). Teléfono: 922-300 111