Aunque tiene ése nombre, es más el típico guachinche, al que un amigo me invitó la otra noche, hablándome maravillas de la comida y el precio. Me llevó en su coche, y menos mal, si voy sólo para encontrarlo me hubiera costado una eternidad; era ya noche cerrada, el camino no está iluminado y además, con la niebla que había no se podía ver más allá de un metro del coche.Después de ir por primera vez no es tan difícil encontrarlo. Pasamos la plaza de la iglesia de Llano del Moro (si venimos del Sobradillo hay que girar a la izquierda), y seguimos el camino recto, yo creo que 1 Km., y hay que fijarse, una vez pasado un grupito de casas, en una pequeña entrada a mano derecha, que da a una explanada que es el aparcamiento, y detrás de unas chumberas se divisa una casa. En la pequeña entrada hay un cartel, que no debe ser más grande que un folio, con la inscripción manuscrita de "finca la era". El aparcamiento tiene una iluminación nocturna por sensores, que se encienden al entrar el coche, si no, no se vería nada.
Al entrar en la casa, en una parte que me dió la impresión de que en sus tiempos fué un establo, pues en un lateral donde tenían las garrafas, se ven aún lo que parecen los ganchos donde se sujetaban a los animales para comer (no soy nada conocedor de temas de ganadería, pero seguro que me entienden), decía que en la entrada tienen una pequeña barra, sin nada para sentarse, y luego se entra al pequeño comedor, con mesas alargadas con sus manteles de hule, y con bancos sin respaldo tambien alargados donde sentarse varias personas. En un cuarto contiguo otro grupito de mesas, calculo que cabrán en total unas 35/40 personas. El techo inclinado de madera, y las paredes blancas con algunas piedras vistas le dan al sitio un toque rústico y acogedor.
Al poco de estar allí, en una mesa vecina donde habían terminado de comer sacaron unas guitarras y se arrancaron con unos boleros y folías, al más puro estilo Tenderete o La bodega de Julián (que son dos programas dedicados a nuestro folklore, para los que nos leen desde fuera de Canarias). La verdad es que amenizaron la cena.
En cuanto a la comida, destacar que las medias raciones son bastante generosas. Nosotros pedimos Queso, Escaldón, para el cual tienen dos mojos; Carne fiesta, una de las mejores que he probado, no sólo por el sabor, sino por la textura, muy tierna y jugosa; las garbanzas también estupendas, Pollo al ajillo muy bueno, Conejo frito y Carne de cabra, que tenía una salsa muy buena, pero yo no puedo con ése sabor tan fuerte. Todos los platos vienen con sus papas fritas. También tenían unas costillas con papas con muy buena pinta.
Pedimos también postre, quesillo, mousse de chocolate y bienmesabe. Dicen que el vino es bueno, ya saben que lo mío no es el vino, a lo más que llego yo es a cometer el pecado de rebajarlo con seven up, así que no puedo opinar.
Salió la cuenta por unos 15€ por cabeza, pero se puede comer por menos; el plato de carne de cabra quedó entero, y no pudimos acabar con los postres, yo creo que pedimos mucho. Por unos 10/12€, si no abusamos del vino, se puede quedar uno a gusto.
Comentar que sólo abren Viernes y Sabados mañana y tarde, y Domingos por la mañana.
Dirección: Calle el convento s/n. Llano del moro.
Tel.: 637-417 641.