sábado, 25 de agosto de 2012

Otelo


Hace tiempo que no me dejaba caer por el Sur. Con estos calores, para ir a comer apetece más refrescar la vista con el verde del Norte, y buscar temperaturas algo más suaves. En esta ocasión, en que estábamos pasando unos días por el Sur, fuimos a buscar sitio. En principio queríamos ir a Santiago del Teide, por la cosita esa de que es el único municipio que no sale aún en el blog. Pero luego se nos fue yendo la hora, y acabamos aquí, que es un restaurante bastante conocido y reconocido por la zona.

A menudo me comentan que en el Sur no se come bien ni barato, y que la mayoría de los sitios están orientados sólo al turismo. Siempre digo que hay que desterrar esa idea, y que las cosas han cambiado. Hay muchos restaurantes buenos por ese Sur, y yo he estado en unos cuantos. Y tengo que decir que éste  no es uno de ellos. Y me sorprendió, porque con la fama que le precede y el tiempo que lleva, no esperaba esa decepción final, y por las dos cosas de las que se me queja la gente: La comida y el precio. Y tampoco el servicio fue para tirar cohetes. Tiene cosas buenas, pero hasta eso, dentro del desencanto general, pierde atractivo, así que se los cuento como lo vi.

El restaurante está en una zona privilegiada, en lo alto de Adeje, sobre el barranco del infierno. Dispone de aparcamiento propio, aunque también en las cercanías se aparca bien, pero entonces, la pechadita de pendiente se nota. Además de dos grandes comedores interiores, dispone de otro en una amplia terraza junto al Barranco del Infierno. Estaba llena, y teníamos que esperar una media hora si queríamos comer allí, así que nos sentamos dentro. También había bastante gente, y era un pelín ruidoso el ambiente. Pero se podía estar. .

La carta, no muy amplia, ofrece varias ensaladas, huevos, tortillas, y carnes. Sobre todo el pollo al ajillo, por lo que son famosos. Que tendrá Adeje con los pollos. Igual en quinientos metros a la redonda se consumen mas pollos que en toda la zona Sur. Asados, con mojo, al ajillo.... para todos los gustos. Pulsando aquí tienen el detalle de la carta. Verán que los precios, aparentemente, están dentro de la media.

Pedimos una ensalada de pollo. Tenía su tomate, su lechuga, su zanahoria, su maíz y su pollo. Pero no tenía gracia. Resultaba insulsa, los ingredientes parecían "lanzados" al plato de cualquier manera, rematados con un chorrito de salsa, y a la mesa. Perdonen las comparaciones, que dicen que son odiosas, pero va a haber un par de ellas hoy.  No muy lejos de allí, y con menos ingredientes, preparan unas ensaladas para chuparse los dedos. Pedimos también conejo en salmorejo. Estaba bueno, pero no merecía los casi nueve euros (casi diez con las papas) que piden por ese trozo de conejo servido en esa cazuelita. Pedimos el famoso pollo frito, para tres. Nos pareció un plato ridículo para tres personas, pero luego en la factura vi que nos lo habían puesto para dos. El pollo no me pareció gran cosa, para la fama que tienen. Un buen pollo frito, sin más. No se notaba el ajillo, pero estaba bien fritito. Segunda comparación. Muy cerquita de allí, por lo menos en dos sitios, he probado, como muchos de ustedes, los famosos pollos con mojo de Adeje, espectaculares.

A todo esto, habíamos pedido primero que nada unos spaghetti para el pequeño, que quería algo más ligero. Nunca llegaron. Mientras esperaba por el plato, estuvo picando de lo nuestro, y perdió el hambre, así que ya ni quisimos reclamarlo. Uno comprende que el camarero se pueda despistar y no anotarlo en el pedido. Lo que ya no es tan comprensible es que, habiéndolo apuntado, en la cocina no se den cuenta de que no se ha servido en la mesa. Lo digo porque al final, nos lo cobraron, y tuvieron que hacer la devolución. Tenían jaleo, pero supongo que estarán acostumbrados, ya que es un sitio muy visitado, y tienen bastante personal. Pero ese día no fué muy bueno el servicio. De postre pedimos quesillo y un helado. Para beber, una cuarta de vino, cuatro refrescos y agua. Vale los dos euros del refresco de 300 ml., pero a mi me parece excesivo pedir 2 euros por una botella de agua. Cae peor éso que lo del conejo. Salí con la sensación de que nos habían clavado, aunque viendo la factura final, unos cuarenta y siete euros, no lo parezca. Seguramente el cúmulo de cosas dió pie a esa sensación. Lo cierto es que esperaba más del sitio.

Dirección: calle los Molinos 44. Barranco del Infierno
ADEJE. Teléfono: 922-780 374

sábado, 18 de agosto de 2012

Guachinche El Pino



La mayoría de lectores de este blog pasean por él buscando, preferentemente, sitios donde comer baratito (que cosa más extraña). Dominan siempre la lista de los posts más leídos los referidos a Bodegones o Guachinches. Pues anoten este sitio. Hoy les traigo una perlita que encontré por el camino, de casualidad. No porque esté en un sitio apartado, de hecho está cerca del meollo de la zona del Toscal- Longuera, en Los Realejos. Pero es un tramo por donde no había pasado nunca. Hace un par de semanas, iba por la zona, y me encontré la calle la Longuera, en su tramo (para mi) más transitado, patas arriba, cerrada al tráfico por obras. No sé cuanto tiempo llevará así, pero me imagino lo contentos que deben estar los propietarios de los negocios que están en esa calle. El hecho es que el desvío me llevo hasta esta, que también forma parte de la calle la Longuera, y reparamos en la casita con el cartel de "Bar Guachinche". Paramos a ver que tal estaba, y nos gustó, aunque estaba vacío. Esa no fué la razón de que no nos quedáramos, sino que ese día buscábamos donde echarnos una buena carne a la brasa, y allí no la preparaban. Pero tomamos nota del sitio para ir en cuanto pudiéramos. 

Sin entrar en el debate de si es un Guachinche o no (evidentemente  no lo es, pero yo ya no entro en esa guerra. Uno va a disfrutar de una buena comida. Lo demás, que lo arregle el organismo "competente"), la casita la han dejado bastante coqueta, convirtiéndola en un sitio acogedor, con varios comedores. Uno en la entrada junto a la barra, un par de mesitas más en un pasillo al lado del patio central, cubierto, la zona que más me gustó, donde también hay unas cuantas mesas. Y, de una semana a otra, ¡vaya cambio!. Si la semana anterior no había nadie, en esta ocasión estaba a tope, y repartiendo números. Afortunadamente no tuvimos que esperar mucho, pero no pudimos ir al patio.
Ofrecen una carta cortita, pero suficiente para un buen picoteo, y con un poquito de todo. Comida casera, muy buena, por lo menos lo que comimos nosotros, y los platos que vimos pasar, tenían muy buena pinta. Pulsando aquí verán el detalle de su carta, y, sobre todo, los precios. Me llamó la atención lo demandados que estaban los jamoncitos de pollo. Nosotros no los pedimos, pero ampliando la foto que está bajo estas lineas podrán ver en detalle el plato.

A pesar de estar lleno, no había barullo. Se estaba bien, salvo por la temperatura. Nos pilló en plena ola de calor, y bien que la sufrimos en el comedor. Se agradecían las rachitas de aire que entraban de vez en cuando de la calle, pero se hubiera agradecido más algún ventilador cerca. Pero bueno, se pudo soportar. A lo que si afectó el estar lleno fue al servicio. Pese a que nos atendieron bien, y con ganas, se les veía un poco desbordados, y el primer plato de nuestro pedido se hizo esperar bastante. Una vez llegó el primero, el resto ya fué a buen ritmo.

Nos entretuvimos con un poquito de pan acompañado de, como me lo denominaron en otro sitio, "paté canario". Un poco de chorizo "de perro", al que,  cada vez más, se acostumbra a flambear. Empezamos con una estupenda Fabada. No estaba el tiempo para ese plato (la verdad es que no estaba para ninguno), pero estaba muy sabrosa. También estaban buenos los churros de pescado, gruesos, muy gruesos y crujientes. De los mejores que hemos probado. Las costillas con papas no tenían nada que envidiar a la de los restaurantes que primero nos vienen a la memoria cuando nombramos éste plato, y el mojo tenía  su puntito picón. Y terminamos con un Pulpo, guisado en su punto, con su pimienta, aceite y vinagre, acompañado de unas papas bonitas arrugadas. De postre, pedimos dos Tartas caseras de galleta, y un helado. Para beber, además de vino tinto, tenían un blanco buenísimo que bajaba como nada (como siempre, rebajado con Seven Up). Cayeron 2 cuartitas, con un Seven Up de litro, además de otros dos refrescos y agua. Nos gustó mucho el sitio, y más al ver la factura:  nos costó menos de 35 euros. Ya les digo, tomen nota.

Dirección: C/ La Longuera, 102. LOS REALEJOS
Teléfono: 658-395 751

sábado, 4 de agosto de 2012

San Diego

No me entusiasman los restaurantes que parecen enfocados a atraer a "guiris", y turismo en general.  Son muchos los que ofrecen fuegos de artificio en forma de cartas inmensas,  con infinidad de platos, tantos que los tienen que numerar, con banderitas y fotos de la "canarian food", que luego ni es "canarian", y a veces ni siquiera es "food". Y la calidad y el servicio no se corresponden en absoluto con la clavada final en la factura. A mi, no se por qué, este sitio, que además no está lejos de la playa, me daba ésa impresión. Ya conté aquí la aventura de encontrar sitio en un restaurante el día de la Madre. Pues ese día, cuando ya empezábamos a desesperar por no encontrar sitio, y pese a que no me gustaba mucho, paramos también aquí

Viendo su carta (85 platos, más cuatro menús de niño, y más de cincuenta referencias y tamaños de vinos) parecía confirmarse esa impresión. Tampoco había sitio, pero, una vez dentro, aquello no se correspondía con la (mala) imagen que yo tenía. Pese a que estaba lleno, no había jaleo, ni platos con comida "de chiringuito". Por no haber, no vi ni "guiris". Hablando con una de las camareras, me dijo que allí preparaban los mejores Calamares a la Romana de la isla,  y tal era su seguridad que nos "retó" a comprobarlo. Nos marchamos, pero con idea de volver otro día.

Hace poco fuimos con unos amigos, y al entrar, la imagen era incluso mejor. Ese día no había mucha gente, estaba muy tranquilo parecía hasta mayor, y con mejores vistas sobre la zona del Bollullo. Tiene varios comedores. Uno pequeño en la zona de la barra, con bancos sin respaldo, donde por cierto, vi como un grupo de personas, que venían de la playa, ocupaba unas cuantas mesas, y, tras pedir un par de refrescos y cervezas, sacaban de los bolsos unos bocatas y unas fiambreras, y allí mismo dieron cuenta de ellos. Debe ser habitual, o sería por educación, porque allí nadie se inmutó. A mi no me parece normal, pero bueno.... como todos cojan la costumbre, menudo negocio.  Como decía, luego tiene dos comedores más en diferentes plantas. Decorado estilo rústico, con mucha madera, laja vista en las paredes y techo cubierto con cañizo.

Con el número de platos de la carta, acabaría antes diciéndoles qué es lo que no tienen. Hay de todo. Por destacarles algo, aparte de lo que comimos nosotros, me llamó la atención la Ensalada pareja feliz, los Pinchos morunos, el Tomate con gambas al ajillo, las Fabes con Bacalao o el Solomillo de cerdo ibérico con salsa de mostaza y naranja. El servicio y la atención fueron muy buenos. Tienen bastante personal, y muy atento.

La presentación de los platos, confirmó mi poco ojo para clasificar los sitios a la primera impresión. Nada que ver con  los "chiringuitos". Una presentación muy cuidada, que invitaba a comérselo. Y el sabor, en consonancia con la presentación. Nos pusieron para empezar  un poco de almogrote (bueno, un poco. El equivalente casi a dos botes pequeños). Pedimos un rico revuelto de queso y aguacate, una bandeja de Chistorras, una Ropa vieja muy sabrosa, Pulpo frito, Papas arrugadas con mojo para acompañar, y, por supuesto, sus famosos Calamares a la romana. No diré que son los mejores de la isla, (¡anda que no me quedan sitios en la isla por probar todavía!), pero si están entre los tres mejores que he comido. Tiernos, sabrosos, y con el punto justo de fritura y harina. De postre, algún helado, un postre de mango y un mousse de chocolate. Caseros y muy buenos. Nos bebimos un litro de vino, unos nueve refrescos, y agua. Y de precio no está mal, pagamos unos 83 euros, que saldría a unos 12 euros por persona. Nada que ver con lo que yo pensaba del sitio. Muy recomendable.


Dirección: El Rincón, 43. LA OROTAVA
Teléfono: 922-331 242

viernes, 20 de julio de 2012

Tasca La Solera


Desde el pasado fin de semana, y hasta el 5 de Agosto, el municipio de Los Realejos viene organizando la primera edición de las muestras gastronómicas de Tenerife, dedicada esta vez a la papa bonita, que incluye, entre otros actos, una ruta gastronómica de tapas, pinchos y platos con este ingrediente como tema central. La información sobre precios y establecimientos participantes la pueden encontrar pulsando sobre la foto de la izquierda. Esto no tiene nada que ver con el sitio que les traigo hoy aquí porque no participa en la muestra, pero, como está en Los Realejos, no viene mal un poco de información adicional sobre la zona.   

Me topé con esta Tasca por casualidad. Fuimos a un sitio que está relativamente cerca, y al que no llegamos a entrar, ya que no nos gustó mucho. Al salir, emprendimos camino sin rumbo fijo, y una indicación en la carretera general nos llevó ahí.  No sé desde cuando está abierto, pero, como verán, el enlace de Street View que les he puesto, indica que ahí había antes un restaurante chino. La calle no parece ser muy transitada, y en la carretera junto a la entrada han dispuesto unas mesitas y unos bancos donde, en estos días de calor, se debe estar de maravilla (siempre que pongan unas sombrillitas o un toldo. Si no, sentarse ahí es arriesgarse a que se les derrita el cerebro). 

Dentro, la tasca es un local pequeño, acogedor, de estilo rústico, con bastante  madera.  No había mucha gente, y se estaba muy tranquilo y a gusto. El ambiente transmite la sensación de trato familiar, y así lo comprobamos después. Una persona se encargaba de atender el comedor, y en los fogones, un joven cocinero, preparaba unos platos que daba gusto verlos. La carta no es muy amplia, pero suficiente para un picoteo. Pulsando aquí pueden ver el detalle de lo que ofrecen. Fuera de carta, tenían Pimientos de Padrón, Albóndigas de pollo, Tollos y una Ropa vieja de Pulpo a la que no llegamos a tiempo. 

Como decía antes, destaco el trato familiar y amable que nos dispensaron. Con los calores que estamos padeciendo, me quedé "desconsolado" viendo la pinta que tenían las que había servido en una mesa contigua a la nuestra, así que pedí antes que nada una cervecita de barril. No sé que marca era, pero estaba riquísima. Para la espera, y para acompañar la cervecita, nos pusieron su poquito de ali-oli, su poquito de mermelada de pimientos con mantequilla, y unos chupitos  de gazpacho. Si nos pone algo más, podíamos haber pedido ya el café y la cuenta. Sin embargo, no sé si nos dejamos llevar por la buena pinta de los platos que vimos pasar, o es que llevábamos apetito, el caso es que que nos pasamos pidiendo, y, a pesar de que lo que probamos estaba muy bueno, a duras penas nos lo acabamos todo.

Empezamos con una fresca ensaladilla casera. Le siguió un rico Queso asado con mojos, y unos montaditos de Batata con bacalao. Con el estupendo plato de Ropa Vieja ya empezamos a pensar que quizá nos habíamos pasado. Algo que confirmamos con el Escaldón, pero ese plato hay que probarlo. ¡Que sabroso estaba!.¡Que de cosas tenía!. Soy incapaz de recordarlas todas, pero me encantó el sabor que le daban los trozos de plátano que no vi, pero que se adivinaban en el paladar. Todavía nos quedaba dar cuenta de los medallones de cerdo con salsa de manzana, sobre una capita de papas. Un apetitoso plato que no apreciamos en su plenitud debido a que estábamos llenos. Rematamos con los postres caseros que tenían: un postre de piña y un quesillo, que estaban muy buenos. Además de la cerveza, bebimos una cuarta de vino y cinco refrescos. Nos tomamos dos cafés, despacito para reposar aquello. Nos encantó el sitio, y volveremos para probar esa ropa vieja y algún que otro platito que vimos en su carta. Pediremos menos, para saborearlo más. Y, no se me olvida, muy bien de precio: Unos 42 euros por ponernos como El Quico.

Dirección: Calle El Laurel 2. LOS REALEJOS
Teléfono: 922-354 535

sábado, 14 de julio de 2012

La Sardinera


Nada que ver el nombre con lo que se prepara dentro. No había sardinas por ninguna parte. Al contrario, la especialidad de la casa la van a oler desde que se acerquen por los alrededores.  El nombre, supongo, vendrá dado porque la calle se llama así (¡que capacidad de deducción!). Sin embargo, el nombre fue lo que hizo que me acercara hasta allí,  pensando en unas buenas sardinas, que hace tiempo que no pruebo. No había, pero después de lo que comí, tampoco las eché de menos.

Al cruzar la pequeña zona de barra en la entrada, accedemos a un comedor no muy grande, tipo Bodegón, y que ya estaba casi lleno. Por lo visto, suele estar siempre así, sobre todo los Domingos. Es muy conocido y bastante apreciada su cocina. El ruido ambiental, inevitable con tanta gente en ése espacio, no llegaba sin embargo a ser molesto. Se estaba bien, y cómodo. El servicio era rápido, se les ve acostumbrados a lidiar con jaleo en el comedor.

La carta no es muy amplia, pero es variadita y suficiente para un buen picoteo. La especialidad es la carne a la brasa, donde destaco un tremendo (literalmente) chuletón de Buey que daba gloria verlo. No lo probé, pero pude admirar su proporción (o desproporción), ya que en la mesa contigua a la nuestra pasaron unos cuantos, provocando bastante jolgorio. Era un grupo de ocho o diez personas. Habían pedido algunos platos para picar entre todos, y luego uno principal para cada uno. Los que habían pedido el chuletón se quedaron a cuadros cuando les llegó semejante plato. No sabían como iban a poder con eso. Entre bromas, nos pidieron ayuda para dar cuenta de toda esa carne, y yo (que ya estaba terminando) me quedé lleno con la foto, que les pongo a ustedes aquí para que la admiren (pulsen sobre la foto para ampliarla). Si quieren probarlo, no pidan mucho antes.

Además de la carne (Pollo, Bistec, Chuleta o Cabra "machorra"), Tienen Combinado de embutidos, Garbanzas, Albóndigas, Croquetas, Chistorras, Bacalao, Pescado salado, e incluso Callos vi en el cartel. Nosotros pedimos un platito de Queso, una buena Fabada, unas Potas en salsa con papitas arrugadas, que estaban riquísimas, como también lo estaba el plato de Carne con papas. La carne muy sabrosa y tierna, se deshacía que daba gusto. Con eso hubiera sido suficiente, estábamos ya llenos, pero había que meterle mano al último plato, un tierno y jugoso bistec de cerdo. Hicimos el esfuerzo, y aunque estaba muy bueno, no sabe igual cuando el estómago ya está diciendo que no puede más. Supongo que estaríamos igual que nuestros vecinos de mesa con los chuletones. Si nos quedó sitio para unos buenos postres caseros, preparados personalmente por la amable camarera que nos atendió. Muy ricos los flanes de café y de turrón. De beber, una cuarta de vino, cuatro refrescos y agua. En verdad, pedimos mucho. Salimos "embostados". Y por unos 44 euros. Buen precio, y buen sitio. Algún día habrá que enfrentarse a ese chuletón.

Dirección: Calle de La Sardinera 4. La Esperanza
EL ROSARIO. Teléfono: 922-297 370

sábado, 7 de julio de 2012

Guachinche Casa Germán


¡Que rabia da hacerse unos kilómetros para ir a un sitio y al llegar encontrarlo cerrado!. Y mira que, siempre que voy a tiro hecho a algún sitio, llamo antes para confirmar que abren, y de paso, saber que tienen de comer ese día. En este caso me habían hablado muy bien de un Guachinche en La Corujera (cosa extraña, que en La Corujera, o en toda Santa Úrsula, haya un Guachinche), y, como no conseguí el teléfono, y era festivo, di por hecho que abriría. Pues no.

Afortunadamente, y para el que no haya cogido la ironía anterior, pocos sitios hay en la isla con tal proliferación de Guachinches, Bodegones y Restaurantes como Santa Úrsula. Sólo alrededor de la zona del que yo quería ir, hay unos seis o siete. Así que nos quedamos por allí, donde lo que si es difícil es aparcar, por esas calles estrechas y en pendiente. Después de dejar el coche un poco lejos, recorrimos unos cuantos sitios, casi todos llenos, y finalmente entramos en éste, que tenía menos gente....y una zona de aparcamiento, con sitios libres, cerca de la entrada.

El salón tiene dos amplios comedores, uno junto a la barra, y otro junto a la cocina. No había mucha gente, aunque poco a poco fue completándose poco más de la mitad del aforo. La carta ofrece bastante donde elegir. Además de parrilla (Bistec, Chuletas y Pollo), había Carne de cabra, Chistorras, Salchichas, Embutidos a la parrilla, Morcillas, Setas, Champiñones a la canaria (rellenos de queso), Asadura o Bacalao encebollado.

Además de lo reseñado, están los platos que pedimos nosotros, y donde hubo de todo: desde unas buenas Garbanzas, Carne fiesta o, sobre todo, unos sabrosos Huevos al estampido, pasando por un Arroz amarillo corto de sal, hasta un plato de Croquetas y Ensaladilla para olvidar, sin sabor a nada. De postre tomamos un buen mousse  de chocolate y un helado. También tenían Quesillo y Flan de piña. De beber, una cuarta de vino y 4 refrescos. Terminamos con dos cafés, de cafetera casera, y nos invitaron a unos chupitos muy ricos, elaborados  por ellos mismos, de licor de guayabo. Buena atención, y aunque la comida tuvo sus altibajos, no estuvo del todo mal, y la cuenta tampoco, 34 euros.


Dirección: Carretera antigua Corujera, 32. SANTA URSULA
Teléfono: 922-300 722

domingo, 1 de julio de 2012

Casa Maite

Click en la foto para más info
Igual que el Kiosko El Socorro, que ya les comenté hace poco, este es otro rinconcito que descubre uno por casualidad y donde encuentra alguna cosita destacable para contársela aquí a ustedes. E igual que en el Kiosko, les digo desde ya que, gustándome lo que probé, al final salí con la sensación de haber pagado mucho. Es una casita situada en el  camino de Llano del Moro a La Esperanza. Paré hace un tiempo a tomar un refresco, aprovechando que había sitio en la entrada. No había clientes a esa hora, parecía un día flojo entre semana.

Me fijé en un cartel que anunciaba que allí se prepara, probablemente, la mejor carne de cabra de la isla. Pero lo que me llamó la atención fue una de las especialidades: las croquetas de carne de cabra. Me pareció original, y las pedimos. ¡Que ricas!. Muy sabrosas, con un saborcito final picantón estupendo. No esperaba un plato así en lo que me pareció un sencillo bar. Echando un vistazo a la pizarra, vi algunos platitos que merecían que volviera otro día con más calma. Y salí de allí preguntándome de qué conocía yo al hombre que nos atendió....

El Viernes, fin de curso escolar, íbamos a tomar algo en familia para celebrar las buenas notas, y recordé el sitio. Allí nos fuimos para que probaran las croquetas. Al pasar al comedor, nos encontramos con un saloncito tipo Bodegón, no muy grande pero con suficiente espacio. Junto a este, un salón mayor, con unas mesas antiguas, colocadas juntas como gran  mesa para banquetes y celebraciones, donde también disponen de un billar y un futbolín. Tampoco había nadie esta vez en el comedor, y aquello lucía un poco desangelado. Aún así, nos quedamos, ya que no es la primera vez que nos sorprende lo que comemos en sitios que en principio no nos dan muy buena espina. Además, tenía el precedente de las croquetas, y era un picoteo rápido para probarlas. Y seguía sin saber de que conocía yo a ese hombre...

Tiene unos cuantos platitos con buena pinta para probar, como las comentadas croquetas de carne de cabra, el rancho de pulpo, la pechuga a los 4 quesos o los churros de pescado, además de los clásicos Garbanzas, Carne fiesta, Pescado salado, Bistec o Chuleta, Secreto Ibérico y alguna cosita más. Más tarde llegó otra mesa y pidió un Bacalao encebollado con muy buena pinta. Iba con idea de probar el Rancho de pulpo, pero la verdad es que hacía mucho calor, así que nos decantamos por las croquetas, una carne en salsa riquísima, y, como no le quedaban garbanzas, pedimos un escaldón, muy bueno, pero que nos dejó sudando, no estaba el tiempo para ese plato.

Finalmente, después de andar escarbando en la memoria, recordé de que los conocía. Si no me equivoco, regentaban antes una Tasca en La Laguna, cerca de la estación del tranvía. recuerdo haber probado allí una pechuga con una salsa muy rica. Sigue teniendo Maite buena mano para las salsas. De postre, habitualmente tienen quesillo casero y delicias de limón, pero ese día no les quedaban. Bebimos una cerveza y cuatro refrescos. Buena comida, y buena atención. Recomiendo probar las croquetas, pero, como decía al principio, a mi me pareció mucho 30 euros por lo que pedimos.


 Y HOY, A POR LA COPA!!!























Dirección: Carretera Llano del Moro - La Esperanza, 50.