Escribo una nota de éste restaurante teniendo la impresión de que no necesito explicar mucho porque todo el mundo lo conoce, éste sitio es un clásico de la gastronomía de la isla, pero parece que todavía no se acostumbra uno a la universalidad de la red y que se puede acceder a ésta página desde cualquier punto del orbe, y aún así habrá gente en Tenerife que no lo conozca o no haya ido nunca. Lo siento, pero si se llevan por lo que ponga aquí a lo mejor no se le pondrán los dientes largos.
Es curioso que, creo que he ido a comer aquí tres veces en mi vida, y muy espaciado en el tiempo además (la última fué hace por lo menos diez o doce años) y nunca he pagado, han sido invitaciones o comidas de empresa. Este ha sido el caso de ahora, hemos ido de cena de empresa hace unos días.
La primera impresión al entrar es de que el sitio ha perdido algo de chispa: del barullo que yo recordaba, trasiego de gente, camareros a la carrera por las dos plantas del local, a un sitio más bien apagado, hasta demasiado silencioso me pareció ( y yo soy de los que busco tranquilidad para comer, pero no tanta), el comedor de abajo estaba completo pero el acceso al comedor superior estaba cerrado. Supongo que la crisis toca en todas las puertas, y vaya también en descargo a lo mejor que era martes por la noche y no es día de mucha afluencia. Del resto, no ha cambiado nada de lo que recordaba: la decoración con ésos utiles de labranza en la pared, sobre los cuales tuvimos que colgar los abrigos y bolsos, se echan de menos unas perchas, y no piensen "¿por que no los colgaron del respaldo de las sillas?" porque l

es explico: lo que ya hace diez o doce años me pareció un poco incómodo, hoy con todos ésos años y bastantes kilos de más, se me tornaba casi insoportable: las mesas son largas y estrechas, de madera tipo rústico, al igual que los platos, y para sentarse lo que hay son unos taburetes también rústicos, pero la mar de incómodos: al llenarse la mesa de platos, se hace difícil el acceso a la comida, y no poder apoyar la espalda, si estás mucho tiempo comiendo, fastidia bastante. Pero bueno, así lleva mas de 30 años abierto sin problemas, será que soy un quejica.
La comida en sí, allí se va a comer carne. Si tengo que decir que es uno de los mejores sitios de la isla donde la he comido. Lo típico es pedir una ensalada (servida en un gran bol con unos aguacates gigantescos), salchichas, chistorras, morcillas etc... para picar, y luego, carne a la brasa: chuleta o bistec de cerdo o ternera, pollo, secreto ibérico... acompañado de papas arrugadas o fritas. El servicio es tan rápido que se te juntan muchos platos en la estrecha mesa, tuvimos que frenar un poco al camarero. De beber ( ésta vez si ), se pidió vino y refrescos. Luego unos trozos de tarta y cafés.
Al no tener que pagar, no sé exactamente lo que nos costó, pero no es un sitio muy barato, por los cálculos que hice, sobre 20/25€ por persona. ¿Vale la pena todo lo anterior por probar una carne muy buena?. Probablemente si. Yo esperaré a que alguien me vuelva a invitar.
Dirección: Ctra. Gral. de las Cañadas km 7.5, La Esperanza. Tel: 922 297 465