viernes, 1 de julio de 2011

Tasca Restaurante El Valle


Que la crisis está afectando duramente a los restaurantes no es ningún descubrimiento. Que algunos restaurantes estén haciendo encaje de bolillos para adaptarse a la situación, y tratar de mantenerse a flote mientras dure la mala racha, es encomiable. Otra cosa es si las decisiones que se toman son las adecuadas o no. Eso lo dirá el tiempo. Unos reducen el número de platos de la carta, y se especializan, y otros, con idea de abarcar lo máximo posible, hacen todo lo contrario: Convierten la cocina en un cajón de sastre donde cabe todo: desde lenguado a la Meuniére o Stroganoff, pasando por potaje o carne de cabra, hasta pizzas, arepas o pollo para llevar. Particularmente, soy más partidario del primer grupo. En el segundo, si lo haces bien, vale. Si no, es hasta contraproducente. Y creo que mantener una carta tan amplia en condiciones, cuando no hay mucha afluencia de gente, es complicado. Me viene ésta reflexión a la cabeza a cuento del restaurante del que les voy a hablar hoy. ¿Le habrá pasado algo de ésto?.

Yendo por la zona de Santa Úrsula, por la Cuesta de la Villa, se encuentra uno un buen número de restaurantes en un pequeño trecho, y ya nos vamos acostumbrando a que formen parte del paisaje las pizarras a pie de arcén para llamar la atención de los clientes, con las ofertas del día, o con leyendas del tipo "¡Coma aquí a precios de Guachinche!". Después de varias vueltas, me fijé en que algo había cambiado en éste restaurante: Vi un letrero distinto al que yo recordaba, y pensé que lo habrían reformado. Paramos a ver que tal.

En la entrada, un cartel con la carta. Aprovecho para comentar que es un detalle que deberían tener en cuenta los restaurantes, en general. Poner en la entrada, a la vista, lo que uno va a encontrarse dentro. Así uno termina de decidir si entrar o no. A pesar de que, como acabo de comentar, soy algo reticente a los sitios donde se prepara "casi" de todo, y aquí la carta era bastante diversa, el sitio nos pareció acogedor, y como nos gustaron alguno de los platos, nos decidimos a entrar. Sólo había una mesa, era un Domingo muy tranquilo en los restaurantes de la zona, se veían todos con poca gente excepto "El Tinglado", donde había bastante jaleo.

Como decía, el sitio es muy acogedor, decorado con mucha madera, luminoso, gracias a los grandes ventanales que, no sé bien la razón, cubrían con grandes cortinas, que no dejaban apreciar las vistas, pero vestían muy bien al comedor. En otra zona, las cortinas son gruesas, opacas, de un llamativo color entre naranja y amarillo, y le confieren a la zona mayor intimidad. La carta, mejor que detallarla, como es tan amplia (hay numerados hasta 78 platos, mas los postres), y estaba bien clara a la entrada, les pongo la foto aquí. Además tienen platos fuera de carta. Como ven, bastantes platos.

Nosotros empezamos pidiendo una ensaladilla, que estaba buena; Un plato de escaldón que estaba regular, y al que para acompañar nos pusieron en la mesa dos botes de plástico con los ¿mojos?, tal que si fueran la guasacaca y el mojo de las arepas (a lo mejor lo eran). Llámenme tiquismiquis, pero un mojo en ése recipiente no es de recibo. Será mojo, pero también es vino el que se sirve en vaso plástico, y no he visto ningún restaurante (ni guachinche) donde se sirva así. Pedimos también unos boquerones rebozados, muy buena pinta y poco sabor; Lo mejor, las chistorras, con ésa cebollita por encima, estaban muy sabrosas, quizá las mejores que he probado, por lo diferentes; Al Bacalao encebollado le faltaba algo de sabor, aunque no estaba malo; y terminamos con unas chuletas con papas fritas. Estaba buena, pero no es la chuleta que uno espera encontrar en un restaurante en el Norte. De postre pedimos una especie de mousse de fresa, que estaba muy rico, y helados. Nos bebimos una cuartita de vino y unos cuantos refrescos. La cuenta fué de 54 euros justos. No es caro para lo que pedimos, pero me llevé una pequeña decepción con la comida. Y es una pena, porque el sitio está muy bien, y la atención fue excelente, muy amable. De ahí mi reflexión inicial.


Dirección: Carretera Provincial 108. Cuesta de la Villa
(SANTA ÚRSULA) Teléfono: 922-300 971

viernes, 24 de junio de 2011

Edymarka


Escribir ahora mismo sobre parrillas, brasas y fogones no queda como muy apropiado. No sé si se han dado cuenta, pero ¡Que calor hace!. Antes de sentarme a escribir ésto, venía en el coche y marcaba 40º. No suele equivocarse demasiado el termómetro del coche, pero me pareció mucho. Lo cierto es que el calor era asfixiante, que deja a uno "embotado" y sin ganas de hacer nada (bueno, si, estar en una terraza con unos camarones y una cervecita. Aunque dudo de que éso se pueda considerar hacer algo.). De todas formas, aquí les dejo hoy esta recomendación, para cuando afloje un poco este calor, aunque he de decir que en éste sitio no se deja sentir tanto.

Está en el Norte, en Los Realejos, que anda un poco más fresco que el resto de la isla. Les he puesto dos fotos en la ilustración de la fachada, porque se accede por dos calles. Yo lo localicé por la parte que da un poco más adelante del famoso Restaurante El Monasterio. Por ésa zona es más fácil aparcar, y de ahí se accede a la gran terraza cubierta que tiene el sitio, muy apropiada para éstos días. La entrada por la otra calle es bastante más pequeña y si uno pasa por allí no se da idea de lo grande que es por dentro. El comedor interior junto a la barra es amplio, y fresco. Desde ahí también se puede ir a la parte de terraza. Junto a ella, un pequeño aparcamiento, en el que no sé si uno puede aparcar, o es privado, y donde tienen un par de plazas ocupadas con unos futbolines y billares. Será por aprovechar el espacio, pero no es ésa precisamente la zona más bonita del restaurante. La terraza cubierta es grande, con macetitas de helechos y plantas colgando del techo, que ayudan a refrescar el ambiente. Las clásicas sillas plegables de madera se combinan con mesas alargadas de troncos, y con otras circulares ideales para ir de picoteo, ya que la base es giratoria, con lo cual nos haremos llegar el plato a nuestro lado sin problema. El comedor interior cuenta con otro tipo de silla, más cómoda, y también se combinan los tipos de mesa. La decoración y pinturas con motivos canarios, y los altos techos, confieren al sitio un aspecto acogedor. Ahí nos sentamos, ya que, aunque el tiempo invitaba más a la terraza, cuando ésta se llena, como fué el caso, el barullo se siente bastante. A uno le gusta más la tranquilidad, y dentro se estaba muy a gusto y fresquito.

Si les gusta la carne, les gustará éste sitio. Tienen carne "p'a reventar". Cerdo, Pollo, Cabra, Res o conejo, lo puede encontrar a la parrilla, en escalope, o en diferentes preparaciones, como el Solomillo en varias salsas, el Costillar asado, los Medallones de cerdo al ajo, el Conejo en salmorejo, las parrilladas y mucho más, acompañados de ensaladas y "papas sorpresa". A casi todo le ponen papas sorpresa. Y aquí la sorpresa es que la papa no tiene nada dentro. Es una papa frita en cuadraditos, eso si, algo le ponen que está muy sabrosa. De entrantes, entre otras cosas, Croquetas, Fabada, Carne fiesta, Queso asado, Morcilla, o Ensaladas varias. Sirven también alguna sopa o potaje, y, que no sea carne, pues gambas al ajillo, chocos asados o filete de Abadejo. La carta es mucho más amplia que lo que les pongo aquí, tienen mucho donde elegir. Hay bastantes camareros por los dos salones, y el servicio es rápido y atento.

Nuestro picoteo fué: Un plato de queso asado con mojo y mermelada; Una vez más, ensaladilla, también muy buena y fresca; Unas sabrosas Garbanzas; Un plato de chistorras con papas fritas, con una especie de vinagreta muy rica; Unos chorizos parrilleros, con la misma vinagreta y las papas sorpresa; y una chuleta ahumada, con piña y queso fundido por encima. ¡Que buena estaba!, la combinación de sabores era exquisita. Llevaba de guarnición una especie de ensalada alemana y papas sorpresa. Si van, prueben éste plato. De postre, un mousse de limón con nata, un par de helados y un café. Nos bebimos una cuartita de vino, unos cinco refrescos y agua. Salimos llenos, y muy a gusto, por poco más de 42 euros. Buen sitio. ¡Ay, que calor!.

Dirección: Carretera General La Montaña, 28. LOS REALEJOS.
Teléfono: 922-343 113

viernes, 10 de junio de 2011

El Cerro de la Luna


Un lugar para perderse y desconectar. Cruzar el arco de ésta casa es bajar una velocidad en el ritmo diario, olvidarse del estrés paseando por sus jardines, apartarse del bullicio por un rato, y disfrutar de una buena comida, en sus comedores interiores, o, lo mejor, en la intimidad que proporcionan unas pérgolas, con pocas mesas, al aire libre, distribuidas entre árboles y plantas. Todo un oasis de tranquilidad, y a sólo unos minutos del núcleo urbano. Me ha quedado un poco de anuncio publicitario, pero es la realidad. Ya he comentado en otras ocasiones que en el Sur de la isla, por la parte alta de Arona, de Valle San Lorenzo a Chayofa, hay muy buenos restaurantes. Éste es uno de ellos.

Como el enlace de Google Maps no llega hasta la puerta del restaurante, les he puesto como referencia la gasolinera. Entrando en ella, hay un pequeño camino, que va a dar a la finca de Camel Park, y a pocos metros nos lo encontramos, con su pequeño aparcamiento de tierra al lado. Es una casa rústica, muy bien cuidada, con varios comedores interiores, con mesas en las terrazas, y, para mí, la mejor zona de todas: unas cuantas mesas bajo unas pérgolas distribuidas por los jardines, para disfrutar de la comida al aire libre y protegidos del sol. No era el caso de ése día (final de Semana Santa), que estaba nublado y hacía fresquete. Incluso para éso tienen solución, pues si uno quiere estar en ésas mesas y el tiempo no acompaña, me fijé que había dispuestas, sobre cada silla, unas mantitas para mitigar el frío. Tienen todo controlado. Como mis acompañantes no secundaron mi idea de comer allí, pasamos al comedor interior. Pero ahora que va llegando el veranillo, se debe estar divinamente.

Ofrecen, como dicen en su carta "algo más que picoteo". Hay bastante donde elegir. Les resumo un poco: Tabla mixta de manchego e ibéricos, Espárragos con mayonesa casera de cilantro, Dátiles con bacon, Pimientos de Padrón, Setas a la plancha o al ajillo, Queso asado dulce o salado, Champiñones al ajillo, Tortellini de setas silvestres con salsa de marisco, Solomillo en varias preparaciones, Cordero, Salmón fresco marinado con soja y miel, Lubina fresca a la plancha o al horno, o Bacalao con marisco y tomate.

Hay bastante más en la carta, pero no voy a recitarlo aquí todo. Baste ésa muestra, mas lo que pedimos nosotros, que fué: Bolas de morcilla dulce y cremoso de queso, una delicia; Unas salchichas a la parrilla, extraordinarias, con ese toque de cebolla, pimiento, y creo que vino, que le daba un gran sabor al plato; Unos montaditos de batata, tostadas y ahumados, muy ricos; Unas buenas croquetas caseras; Un pulpo muy bien frito, tierno y crujiente; y el mejor plato que probamos: Papa rellena de puntas de solomillo con salsa de champiñones. Un plato exquisito al que no le acompañó la presentación. La comida tiene que entrar también por la vista, y además de que la presentacion dejaba un poco que desear (la foto está sacada antes de que nadie le hincara el tenedor, aunque no lo parezca), no me terminan de agradar los platos que se ocultan bajo una capa de salsa. Hay suficiente espacio en el plato para que se vea la papa con su solomillo, y la salsa por separado, y que además quede decoradito. Pero bueno, es una apreciación mía, y lo cierto es que el plato estaba delicioso. De postre, unos quesillos y un postre de chocolate, una especie de brownie con una bola de helado, no recuerdo el nombre, ni lo ponía en la factura, pero estaba bueno. Para beber, unas cervezas, refrescos y agua. La cuenta fué de poco más de 17€ por cabeza. El servicio fué atento y rápido, a pesar de fué entrando bastante gente. En fin, pasamos una sobremesa la mar de agradable y relajada. Lo apunto como uno de los mejores sitios a los que he ido este año.


Dirección: Carretera General de Los Cristianos a la Camella
(
Entrando por laGasolinera). ARONA.
Teléfono: 922-721 827

martes, 31 de mayo de 2011

Taberna El Escondite


Segundo intento para ir a Guía de Isora, después de que el primero lo truncara el temporal que cayó sobre la zona, como ya conté en un post anterior. Quería visitar, a poder ser, alguno de los que habían participado en las III Jornadas Gastronómicas "Sabores de Isora". Por cierto, según leí después, el primer premio fué para el restaurante Baco Divino (si quieren ver con qué platos, pulsen aquí). Esta vez si, el día estaba espléndido, soleado, pero sin hacer demasiado calor, ideal para pasear. Llegamos hasta la zona de Chío, sin que nos llamara la atención ningun sitio para comer. De vuelta, y como conocía la calle "La Entrada" en Guía de Isora, donde había leido que estaba alguno de los participantes, allí que nos dirigimos. Lo que yo no sabía es que conocía sólo una parte de la calle La Entrada. Es la parte más amplia, donde está la administración de loterías, varios bares, aparcamientos, etc..., y es de dos direcciones. Pero la calle, tal como entré yo, dobla la esquina y continúa hacia una calle estrecha, de tal manera que parecen dos calles distintas. Dí varias vueltas al trocito de calle y no había manera de encontrar el restaurante. Después de un rato, me metí por otras calles a ver, y en una de ellas ví el comentado Baco Divino, pero estaba cerrado. Al final, hubo que tirar de internet vía móvil, y conseguí el teléfono de ésta taberna. Preguntamos por dónde estaba, y era en ¡La Calle La Entrada!. Nos dió indicaciones de cómo llegar, allá volvimos, y otro par de vueltas sin encontrarla (ya estaba entendiendo el porqué del nombre de la taberna), hasta que, casi sin darme cuenta, la vi. Pues había pasado por delante creo que unas seis veces antes. Está a dos pasos del restaurante Baco Divino. Mi desconocimiento de la zona, la estrechez de la calle, y, todo hay que decirlo, la colocación y el diseño del cartel, no ayudaron mucho a que lo encontrara. Pero les anticipo que valió la pena tanta vuelta.

La Taberna está instalada en una casa típica canaria antigua, decorada con estilo rústico, con piedra y madera. Un comedor principal nos recibe a la entrada, junto a la barra, y otro más pequeño habilitado en una habitación contigua, donde hay un gran ventanal, de ésos grandes y bajitos que dan a la misma acera, y que recuerda escenas de antaño, de gente sentada en su habitación, asomada a ésos grandes ventanales viendo pasar el tiempo, y saludando a la gente que pasa a escasos centímetros. El sitio transmite mucha paz y tranquilidad, a mi me pareció incluso demasiada. La (poca) iluminación, el silencio, y el hecho de que sólo hubieramos dos mesas, daba un aire un poco frío. Bien es verdad que ése Domingo también las calles de los alrededores estaban desiertas, supongo que la gente dividiría el estupendo día entre la playa y los últimos mítines electorales, donde se ofrecían picoteos varios.
En la carta tiene un amplio abanico de platos para picotear, desde la clásica Tortilla, Churros de pescado, Calamares o Jamón serrano, pasando por el Escaldón, Queso frito, Gueldes, hasta unos Huevos de codorniz o unas Delicias "El Escondite". Fuera de carta ofrecía, entre otras cosas, bastante pescado (Sardinas, Samas, Viejas, Chicharros o Caballas), Pollo frito o Solomillo. Todo esto y más, lo complementa con una selección de Pizzas, que para mí sobran en éste tipo de sitios, pero que tendrá su mercado.

Sobran salvo que sea una pizza como la que probamos. Pedimos unos calamares, y, como no tenían, y nos costaba decidirnos por una alternativa, nos ofreció una pizza ¡de carne mechada!. Sólo por la curiosidad, la pedimos. Si la ve el que inventó la pizza, o un purista de las pizzas (que los habrá, como en los toros), igual se echa las manos a la cabeza al ver que a ése plato lo llaman pizza. Yo, que quieren que les diga, ¡estaba tremenda, se llame como se llame!. La carne mechada riquisima, y la masa (que parecía hojaldre, de crujiente), de base y cubriendo toda la pizza. Realmente buena y jugosa, no la cambio por las tradicionales. También pedimos ensaladilla, plato que últimamente encuentro en muchos restaurantes, y estaba realmente buena; También muy bueno el queso asado con mojo; Un platito de la casa, las Papas al "Escondite", una especie de papa rellena empanada, o croqueta de papa, acompañada de mojo, muy rica. Finalizamos con un estupendo plato de Pulpo a la gallega, generoso de aceite y pimentón, y el pulpo en su punto. De postre, Quesillo con nata y unos cafés. Acompañamos con dos copitas de vino (embotellado, no hay del país), unos seis refrescos y agua. La cuenta fue sobre los 46€. Valió la pena el viaje. Por cierto, ésta taberna también participó en las Jornadas Gastronómicas (pulse aquí para ver los platos).
Dirección: C/ La Entrada nº 15. GUÍA DE ISORA.
Teléfonos: 922-852 381 - 636-112 073

sábado, 21 de mayo de 2011

Brisas de Teno


Ahora que estamos dejando atrás el mal tiempo y el Sol asoma, da gusto ir para ése Norte, y descubrir sitios como éste. Paseando y disfrutando del paisje, nos encaminábamos ya hacia Buenavista del Norte. He pasado por delante de éste restaurante en numerosas ocasiones, y nunca había parado. La verdad es que la visión de la fachada con las mesitas por fuera no es que llame mucho la atención, ni nos dan idea de lo que hay dentro. Ésta vez, como ya iba siendo hora de echarle algo al cuerpo, y era fácil aparcar, paramos a ver que tal.

¡Que sitio tan bonito!. Nada que ver con lo que uno (por lo menos yo) supone que va a encontrar viendo el aspecto exterior, algo así como el típico Bodegón de carretera, pequeño y sencillo. Me gustó el local, diáfano, limpio, ordenado, tranquilo. Me gustó la decoración de las dos zonas de comedores que tiene, una interior y otra pegada a unos ventanales, desde donde se nos ofrece el precioso paisaje de la isla baja. Pero lo que me encantó fué el jardín, en medio de una finca de plataneras, y donde tienen repartidas, a través del caminito que lo atraviesa, unas zonas con mesas de terraza y sus sombrillas, desde las que se disfruta de unas vistas impresionantes, se respira tranquilidad, y de la sensación de estar comiendo a las faldas de la montaña, aislados del ruido, y todo a sólo unos treinta metros de la carretera. Había una zona acotada y habilitada como pequeño parque infantil, aunque ése día estaba vacía de utensilios. De verdad, un sitio ideal para disfrutar del entorno, aunque no nos sentamos allí, porque aún hacía un poco de fresquito. Pasamos dentro, a ver si la comida acompañaba al entorno.

En su carta podemos encontrar un poco de todo, desde Potajes y Sopas, Pulpo a la gallega o Chopitos, Chocos, Calamares, Paella, y también carne: Chuleta o Bistec de cerdo, de Ternera, Conejo en varias preparaciones, o Parrilladas. Los platos quevi pasar tenían muy buena pinta, y el servicio, atento y amable, siempre pendientes de las mesas.

Nosotros pedimos para empezar un poco de Queso asado con salsa de arándanos, un queso muy sabroso. También estaban muy ricas las Garbanzas. ¡Como me gusta éste plato, tan simple en apariencia!. Aparece en casi todos mis posts, y es que, salvo que haya algo que me llame más la atención, si está en la carta, lo pido. Siempre le encuentro un sabor, un toque diferente, y rara vez me ha parecido regular, aquí se preparan muy bien las garbanzas. También pedimos Croquetas, con un sabor muy casero y bueno. Un platito de Gueldes fritos muy bueno (así ponía en la carta. Gueldes y no Pejines. Yo creía que estaba prohibida la venta, pero se ve que no). Y terminamos con el plato estrella, la especialidad de la casa, el Bacalao encebollado. Por algo es la especialidad, estaba riquísimo. Muy bueno el encebollado con sus papitas, contundente. De postre pedimos unos helados, Café y una Tarta de merengue y limón. No era casera pero ¡que buena estaba!. Tuvimos que repetirla. De beber una cuartita de vino, y unos cuantos refrescos. Todo, bien servido y atendido, por unos 46€. Vale la pena hacerse el recorrido para llegar, y disfrutar del entorno tranquilo de éste sitio. Recomendable. Me lo apunto para volver con buen tiempo y disfrutar alguna celebración familiar en ése hermoso jardín.
Dirección: Carretera Icod-Buenavista. BUENAVISTA DEL NORTE. Teléfonos: 922-840 735 / 676-795 399

martes, 26 de abril de 2011

Bar Félix



Había pasado en varias ocasiones por delante de éste sitio, de camino por la carretera de Tacoronte al Sauzal (o viceversa). Siempre había coches aparcados en el arcén, y, a lo que alcanzaba a ver desde el coche, bastante gente dentro, y en ocasiones, también esperando fuera para comer. Cada vez que pasaba comentaba lo mismo: "Un día hay que venir aquí, se debe de comer muy bien". Luego nunca me acordaba. En ésta ocasión, en la que íbamos sin rumbo fijo, vimos sitio libre para aparcar en el arcén, y aprovechamos para entrar. Nos dijo el encargado que estaba lleno y que tendríamos que esperar, pero poco tiempo. Ciertamente, no llegó a diez minutos.

No es difícil que se llene. El comedor tiene, literalmente, cuatro mesas. En la entrada donde está la barra, otras dos pequeñas mesas sirven de estrecho acomodo para los que no quieren esperar. Uno de ésos sitios sencillos, austeros, que recuerda a las antiguas "ventas" (incluso por una antigua báscula en la barra) , de sillas de las "duras" y manteles de hule, donde la gente va a echarse unas "perras" de vino y algo de comer, sin buscar mas alardes, y donde normalmente sirven una comida casera buena y económica. Ese día en la pizarra anunciaban Sopa de pescado, Garbanzas, Pescado guisado, Caballas, Chocos, Pescado salado y Queso blanco, además de lo que pedimos nosotros: Unas estupendas "arvejas" con su huevo duro, muy sabrosas; También lo estaba la carne con papas, con la carne muy tierna y una salsa muy buena, que por supuesto atacamos con el pan; El Pulpo guisado, en su punto, con su pimienta picona y papas arrugadas, que también sirvieron para acompañar al Bacalao encebollado. Muy bueno el bacalao, aunque a mí me gusta la salsa un poco más espesa. Para beber, una cuarta de vino, un par de refrescos y agua. No pedimos postre, y café no tienen.

Me fijé que el camarero iba dando el importe de la cuenta por las mesas de viva voz, y con unas cantidades extrañamente exactas. No vi factura ni papel alguno, ahí se hacía como las "ventas", a la antigua usanza. Por ejemplo, nuestra cuenta fue exactamente 50 euros. Una ligera punzada recorrió mi bolsillo, y la sensación de haber comido muy bien en "un sitio de ésos económicos de comida casera" se esfumó. Una vez comido, ponerse a preguntar el detalle de los precios no tenía sentido. Comimos bien, y aunque habíamos pedido bacalao, y el pulpo tenía sus ocho patas, sigo preguntándome dónde se fueron los euros. No es que fuera una "clavada" en toda regla, pero si un dato a considerar (por ustedes, me refiero). Hay muchos restaurantes donde sacarle más partido a 50 euros. En todo caso, no desmerece al sitio, y todo es cuestión de preguntar antes.

Dirección: Carretera General Del Norte, 152. EL SAUZAL. Teléfono: 665-768 860

jueves, 14 de abril de 2011

El Lajar de Bello

Espectacular. Si viven por el Sur, dénse un saltito. Si viven más lejos, dense un salto. Uno de los mejores sitios donde he comido últimamente. Es un placer para la vista ver desfilar esos platos, que no se sabe bien qué es lo que llevan, pero que visualmente son una delicia, abren el apetito. Y cuando uno los cata, ve que no es solo la presentación, por lo menos lo que probamos nosotros estaba exquisito. Desde hace algo más de seis meses están ubicados en La Camella, en Arona, donde anteriormente había un restaurante mexicano (por la imagen de Google Maps). Según me enteré, antes estaban en Las Zocas, en San Miguel. La verdad es que por ése pequeño trecho desde el Valle de san Lorenzo hasta la Camella o Chayofa, por la zona alta de Arona, están creciendo bastantes restaurantes muy buenos. Para que despues se diga que en el Sur no se come bien, o que solo hay comida para "guiris".

El sitio nos brinda un espacio acogedor, aislado de los calores del exterior, donde se respira tranquilidad nada más abrir y cruzar la puerta, aún estando el comedor casi lleno, como era el caso de ése día. La decoración sobria, con la iluminación justa y suficiente espacio, en su comedor principal a la entrada junto a la barra, o en el interior separado por unas cristaleras, que supongo que dividirían en su momento la zona para fumadores. Me pareció que la cocina estaba en otro nivel, ya que los platos los recibían de un pequeño montacargas o montaplatos, no sé su nombre correcto. Cuando se abría ésa puertecilla disfrutaba uno viendo la presentación de los platos que iban apareciendo por allí. Por cierto, muy bueno el servicio, bien organizado y servido todo a su tiempo, pendientes de que termináramos con un plato para sacar otro y no convertir la mesa en un laberinto. De su carta, bastante amplia, reseñar unas cuantas cositas. Por ejemplo, de entrantes, Ensaladas varias, Almogrote con tostadas, Tostada de foie con cebolla caramelizada y jamón, Revueltos varios, unos "Ferrero Rocher" de morcilla, o Cordon bleu de bubangos con salsa de champiñones. De carne, Solomillo, Pollo o Ternera en varias preparaciones, y destacar el "Mar y tierra", un plato con secreto ibérico, choco (sepia), champiñon, bacon y papas. También preparan Lomos de bacalao encebollado con castañas.

Vamos con lo que pedimos nosotros, que para no florearlo con demasiados adjetivos, anticipo que estaba todo exquisito, con un sabor y una presentación de los platos inmejorable. Empezamos con un queso asado con mojos varios; una estupenda Ensaladilla hecha con papas negras; Un Pulpo frito con crujiente de bacon y majada de almendras; un contundente plato de Huevos estrellados con champiñones, y unas sabrosas Judias de Tolosa, servidas en dos pequeñas raciones individuales, ya que todos no querían picar de ése plato, aunque acabaron haciéndolo, y les encantó. De beber, pedimos unas cuatro o cinco cañas, un par de refrescos y agua. Nos pareció suficiente y no pedimos postre. Les resalto de la carta unas delicias de galleta, Bizcocho de hojaldre con natilla, Crema de piña o un surtido de postres para 4 personas. Pedimos dos cafés, y los acompañaron de unos aerosoles de licor para pulverizarlo en el café, un original detalle. Nos fuimos muy a gusto por unos 65€. Como comenté al principio, una buena comida, en un ambiente muy tranquilo y agradable, y con un servicio estupendo. Dénse un salto.
Dirección: Carretera General TF-28, nº 103. La Camella (ARONA) . Teléfono: 922-720 382